Si tienes un incidente, la prioridad es contener y recuperar.
PARA EMPEZAR NECESITAMOS SABER
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Qué está ocurriendo y desde cuándo.
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Qué operación, sistema o información está afectada.
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Quién está liderando la respuesta y puede tomar decisiones.
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Qué medidas ya tomaron y qué evidencia pudieron preservar.
Ransomware, una filtración, un acceso no autorizado o un sistema crítico comprometido requieren actuar con foco. Cuéntanos qué está ocurriendo para iniciar la coordinación de respuesta.
Dinos qué está ocurriendo.
Qué ocurrió, desde cuándo, qué está afectado y qué medidas ya tomaron.
La respuesta cambia a medida que el incidente se estabiliza
Identificar qué está comprometido, reducir la propagación y coordinar las primeras decisiones de respuesta.
Sostener la recuperación, investigar lo ocurrido y conservar la evidencia necesaria para entender el incidente y sus consecuencias.
Cerrar brechas, validar la recuperación y convertir lo aprendido en mejoras concretas de protección y respuesta.
Respuesta técnica para recuperar el control.
Entender qué ocurrió, qué sistemas están afectados y hasta dónde llega el incidente.
Coordinar acciones para aislar equipos, cuentas, accesos o segmentos comprometidos.
Gestionar acciones técnicas y escalamientos necesarios para avanzar hacia el cierre operativo.
Acompañar la recuperación y dejar evidencia de las acciones realizadas y las mejoras necesarias.
El incidente termina. El aprendizaje no.
Una vez controlada la situación, podemos revisar qué permitió el incidente, qué funcionó durante la respuesta y qué capacidades necesitan fortalecerse para reducir la probabilidad o el impacto de una nueva interrupción.
Si corresponde, CRI puede convertir esa evidencia en un punto de partida para medir y demostrar la evolución de tu CiberResiliencia.
